Castillo de Belmonte

Castillo de Belmonte

El recinto exterior del castillo, amurallado y pentagonal, se une a las murallas que descienden hasta Belmonte. En la puerta de acceso encontramos una portada gótica. La planta del castillo es muy peculiar, denominada de «estructura atenazada», construida sobre un triángulo equilátero con dos cuerpos en dos de sus lados, y en el otro, la torre del homenaje; triángulo que, mediante la barrera exterior, se convierte en polígono de nueve lados con torreones en los vértices.

En el interior se conservan habitaciones, galerías, la capilla, y varios arcos. Algunos de estos elementos son originales y otros forman parte de las reformas del siglo XIX, en estilo neogótico.

Su planta única y su interior palaciego, decorado con lujosas techumbres mudéjares en sus salones y galerías, hacen de este castillo uno de los más emblemáticos de España.

Sobre una fortaleza medieval se inició la construcción del actual, en 1465, perteneciendo desde entonces a la misma familia. Una de sus propietarias, Eugenia de Montijo, se convirtió en emperatriz de Francia al casarse con Napoleón III. La condesa encargó una serie de reformas que han dejado un aire francés en el castillo.

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